miércoles, 15 de octubre de 2014

El tiempo del seriéfilo


El paso del tiempo puede hacer que olvides ese cliffhanger que te dejó gritando enfrente de la pantalla. El paso del tiempo puede hacer que odies esa serie que adorabas, o que supliques la renovación de una serie que originalmente solo la veías para burlarte de lo mala que era. El paso del tiempo hace que te des cuenta de que el debate de dónde está el límite de los spoilers está exactamente en el mismo lugar que antes de que pasara el tiempo. Pero sobre todo, el paso del tiempo hace que cada vez tengas más responsabilidades.


A veces dejamos de hacer lo que nos gusta porque estas responsabilidades requieren más y más de tu tiempo, un tiempo que crees que malgastas viendo series. Y de repente te ves envuelto en una espiral en la que cuanto más tiempo le quitas a tus aficiones, más tiempo extra necesitas, y da igual que al final solo veas la serie "must" con la que no  quitan el carnet seriéfilo en Twitter, porque dedicándote exclusivamente a tus responsabilidades ves que te falta más tiempo del que te faltaba originalmente. Y es entonces cuando te das cuenta de que ver series y escribir sobre ellas era en realidad la gasolina que te permitía hacer otras cosas, de que lo que creías que era una pérdida de tiempo, en realidad era una inversión de tiempo.


Con esto no pretendo dar una lección de la vida, sino hacer toda una declaración de intenciones: voy a recuperar el blog, y publico estas historias para comprometerme públicamente, porque si al final no cumpliera me tendré que tragar el parrafito moñas con patatas. Veo que hay demasiadas series gafapastas que os gustan y alguien tiene que hacer que os dejen de gustar, y hay demasiadas series mamarrachas que miráis por encima del hombro y alguien tiene que hacer que os arrodilléis ante ellas. Así que tranquilos, que he vuelto, y pienso quedarme mucho tiempo.


PD: Para que esto no quede en la nada, ya tenéis mi nueva entrada aquí.

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